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DAR
DE BEBER AL SEDIENTO. Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ.
Veterinario y escritor.
En
medicina humana hay un axioma: “Es importante tener
en cuenta la ingestión de líquidos cuando se intensifica la actividad física para reparar las
pérdidas ocasionadas por ésta” Luego: ¿Por qué
privar de este placer-necesidad a un “Bous al
Carrer” después de haber cumplido el cometido para
el que ha sido criado?
Tras una carrera de
veinte largos minutos a 30 o 35ºC en las fiestas de
nuestro levante español, estos toros necesitan
imperiosamente AGUA, ese líquido elemento que hace
de medio acuoso para que puedan llevar a efecto
todas las reacciones biológicas donde no solo hay
aumento de las concentraciones de cortisol y
corticosterona, sino de las hormonas tiroideas T3,
T4 y TSH.
Han perdido mucha agua y muchos electrolitos
disueltos (sodio, potasio y cloro), y estos son los
responsables de mantener la presión osmótica y el
potencial eléctrico de las membranas celulares de
importancia vital en la conducción de los impulsos
nerviosos y la contracción de los músculos.
Al
final viene la carrera por las calles, que en unos
minutos le produce un estrés continuado, motivado
por una serie de causas estresantes que van; desde,
la luz, griterío, colorido, movimientos,
calor, estímulos de cites de mozos, caídas a veces,
derrotes a talanqueras etc, etc.
El toro se va cansando cada vez más, ¡se va
agotando!, por eso aumentan sus respiraciones que
llegan a producir el “contragolpe” en los ijares.
Abre la boca y dilata los ollares para tomar el
aire, aunque sea caliente, que le proporcione el
oxígeno que le falta por el ejercicio que se ha
visto obligado a hacer en la carrera.
El toro tiene mucho calor, pero no solo el externo
sino el interno. Y por eso pone en funcionamiento
sus glándulas sudoríparas y comienza sudar de manera
desaforada. Son verdaderos “chorros de sudor” que,
por todos sus poros van dejando escapar sus iones y
minerales más preciados. Y todo esto, junto con que
su glucosa acumulada se ha ido gastando le produce
esas contracciones clónicas musculares a lo que se
suman los dolores de los músculos y tendones
insuficientemente entrenados y que ha empezado a
sufrir con los transportes en los camiones.
Las 2/3 partes del cuerpo del toro son agua. Un 60%
aproximadamente y si tenemos en cuenta que la
pérdida de un 2% de agua supone una pérdida de un 20
% de energía física, fácilmente podemos deducir la
importancia de la reposición de el agua.
Puesto que el agua es absolutamente necesaria; para
realizar los procesos de respiración y digestión;
para el transporte de las sustancias nutritivas;
para eliminar los desechos orgánicos y para mantener
la temperatura corporal.
¿Cómo
no vamos a reponer su falta cuanto antes cuando el
toro pueda beberla?
Naturalmente que es necesario que el toro beba. Eso
sí, agua a temperatura ambiente, puesto que si está
muy fría puede dar trastornos digestivos. Por ello
es muy conveniente que los corrales donde vayan los
toros tras la carrera, cuenten con abrevaderos para
que los animales puedan tomar “ab libitum” el agua
necesaria para reponer sus pérdidas.
Sería
muy conveniente que se ayudara en su reposición con
agua que llevara incorporado lo siguiente en
proporciones para 50 litros de agua: 1000 gramos de
azúcar + 175 gr de sal + 75 gr de potasio + 125 gr
de bicarbonato sódico.
Puesto que ayudaría al toro a recuperar los
electrolitos perdidos.
Si le damos heno de buena calidad, habremos
recuperado con éxito al bou.
Y si tenemos la posibilidad de ducharle con agua a
temperatura ambiente nada más llegar a corrales.
¡Mejor que mejor!
¿Cantidad de agua a beber? En humana un hombre de 70 kg de peso ha de beber diariamente 2,5 litros de agua y un toro de 500 kg deberá beber unos 18 litros de agua.
Es mi experiencia profesional en raids hípicos, encierros de campo en tierras de Castilla-León y en recuperación de toros indultados.

